Ayer hizo justo un año que Victor Laínez falleció. Unos días antes, un antisistema llamado Rodrigo Lanza le había propinado una paliza a la salida de un bar que le dejó tendido en el suelo, y no volvió a levantarse.  Y todo por que le contaron que este hombre solía llevar unos tirantes con la bandera de España. Lanza no podía permitir que un “fascista” pasease tranquilamente por las calles de su barrio y le ajustició por su cuenta.

Ahora, Mercedes Terrer, la magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 tendrá que dictar sentencia sobre este crimen. La acusación pide 25 años de prisión para su asesino. La acusación cree firmemente que el ensañamiento que sufrió Laínez fue provocado por el odio que le provocaba su ideología.

Tanto Juan Carlos Macarrón -abogado de la familia-, como David Arranz -en representación de la acusación popular promovida por VOX- están seguros de ello. Antes de que tuviese lugar la agresión, Lanza y otros tres amigos se acercaron a la víctima, y le dijeron “no queremos nazis y fascistas aquí“. La cosa no fue a mayores dentro de el bar, pero 20 minutos más tarde, cuando la víctima salió del bar, el asesino atacó a Laínez por la espalda y sin previo aviso con un puño americano que fue directo a su nuca.

El fallecido ni siquiera pudo defenderse. Una vez su víctima se encontró tirada en el suelo, Lanza se sentó encima suyo y se ensañó con el propinándole golpes en todo el cuerpo, rompiéndole el pómulo y la nariz. Una vez terminó, se levantó y de nuevo lanzó una última patada a su víctima, antes de marcharse del lugar junto a sus amigos

En los próximos días será la fiscalía la que se pronuncie sobre este caso, y tendrá que decidir la pena que solicitan para el acusado. Por ahora, la única versión de la defensa, es que Lanza solamente propinó un golpe a su víctima y fue en defensa propia. 

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