Cuando una madre da a luz ama a sus hijos sin importar como ellos luzcan, pero es inevitable esperar que sus bebés tengan algún parecido con ella, alguna semejanza o rasgo que hayan heredado de ella, pero la genética es tan impredecible que muchas veces nos sorprende, tal como le ocurrió a Rosie, perrita mezcla de golden retriever.

Cuando estaba en una etapa avanzada de su embarazo, Katie y John Black decidieron acogerla en su hogar para que pudiera tener a sus crías dentro de un lugar seguro y cálido.

La pareja llevaba diez años acogiendo a perritos abandonados y se sentían totalmente preparados para asumir esta responsabilidad.

Sin embargo, jamás se les pasó por la cabeza que Rosie daría a luz a cuatro cachorros tan únicos y distintos a ella. Parecían verdaderas vaquitas debido a su pelaje.

No era exactamente la pila de cachorros que esperábamos, pero con gusto cuidaremos a 4 vacas bebés“, escribió la pareja en su cuenta de Instagram.

El tema es que no solo fue el primero.

Así fue como el resto de los cachorros comenzaron a salir, y todos eran negro con blanco.

En la foto, Rosie se ve muy confundida, como si algo no calzara en su cabeza, pero claro está que a la madre primeriza no le importa el color de sus bebés

Sino que ellos estén sanos y que puedan tener una vida feliz.

Lo que no sabían es que esto puede ser un simple caso de genética.

En algunos casos dos perros completamente blancos pueden producir cachorros negros, porque son portadores del “gen” negro y que es dominante.

Esto puede haberse producido en generaciones anteriores de esa pareja de perros.

Los cuatro cachorros manchados en blanco y negro se llaman Daisy, Betsy, Clarabelle y Moo.

Nadie sabe qué tipo de perro es el padre, pero es muy obvio que no se trata de un perro común.

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