Con 22 años de edad, Jared Wells recuerda que estaba convencido de que su vida iba a llegar a su fin muy pronto debido a las complicaciones de la fibrosis quística, enfermedad que le fue diagnosticada cuando tenia 24 meses de nacido.

Sin embargo, la enfermedad empezó a afectar su salud cuando entró a la etapa de la adolescencia y experimentó problemas para respirar, además de no poder practicar deportes como lo hacían sus amigos.

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“Cuando era más joven, entre los cinco y los 13 años, no me afectó realmente. Yo era como cualquier otro niño: corría, practicaba deportes y todo eso, pero a medida que crecía, comenzó a hacer esas tareas más difíciles”.

Era tan difícil para él vivir de esa manera que asegura que en muchos momentos pensó que estaba “listo para dejar que su enfermedad le quitara la vida”.

“Realmente comenzó a afectarme, no solo físicamente sino también mentalmente. Comencé a pensar que no tenía sentido cuidarme y simplemente me rendí”, dijo el joven.

Fue en enero de 2020 cuando dio un paso atrás y decidió no seguir cuidando de su salud porque, según cuenta, no veía mejoría en su cuerpo y tenía en mente que la enfermedad iba a terminar cobrando su vida.

“En enero del año pasado me dije que estaba listo para dejarme ir completamente y dejar que mi enfermedad me quitara la vida. Había hablado con mi madre y mi médico al respecto. A la mañana siguiente no recuerdo mucho, pero supongo que llamé a mi madre y le dije que tenía que ir al hospital”.

“En el camino me dijeron que estaba alucinando y, una vez que llegamos allí, me pusieron oxígeno de inmediato. Los médicos me dijeron más tarde que si hubiera esperado más no estaría aquí hoy”.

Ese episodio hizo que cambiara de opinión y reconociera que aún existía una esperanza para seguir adelante, tal como se lo decía su abuelo. Así que contactó a un viejo amigo quien lo invitó a retomar su actividad física en un gimnasio.

“Decidí que no me iba a rendir. Unos meses más tarde, me puse en contacto con un viejo amigo para ver cómo estaba. Luego me preguntó si quería ir al gimnasio con él a la mañana siguiente. Todavía no estoy seguro de por qué, pero dije ‘sí’ y nunca dejé de ir”, aseveró.

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En poco tiempo se enamoró de esta práctica que le devolvió las ganas de vivir y ahora tiene un objetivo: aparecer en la pared del gimnasio donde cuelgan cuadros con las personas que habían entrenado allí ahora son fisicoculturistas profesionales.

Su cambio físico ha sido notorio como lo muestra en su cuenta de Instagram y dice que también siente una diferencia “increíble” en su función pulmonar.

Mira aquí su cambio:

¿Qué es la fibrosis quística?

Se trata de una enfermedad en la que el cuerpo produce un espeso moco que afecta los sistemas respiratorio y digestivo, al no dejar que la persona respire correctamente.

Los pacientes con esta enfermedad deben ser tratados rigurosamente con antibióticos orales, nebulizados o intravenosos, fisioterapia y con tabletas de enzimas en cada comida. Incluso hay personas que necesitan tener un tubo de alimentación en horas de la noche.

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