Si bien es cierto el amor es el motor que mueve al mundo, un sentimiento tan exquisito, valioso e importante que se tiene en primer plano hacia los padres, los hermanos, los abuelos, tíos y amigos.

Pero tal vez con un poco de suerte por una persona que llegará a ponerte el mundo de cabeza, una persona que acabará convertida en tu todo.

Por la que derramarás pasión, con quien te entregarás completamente y aun cuando no sea perfecto, te arriesgarás a intentarlo una y otra vez.

Pero tal vez, por una u otra razón acaben separados y no por ello dejarás de considerarlo el amor de tu vida.

A lo largo de nuestra vida pasarán un sinfín de personas, algunas serán bendiciones y otras lecciones, unas nos harán conocer el cielo y otras el mismísimo infierno

Habrá aquellas que se lleven mucho de nosotros y nos dejen muy poco o tal vez nada, también habrá aquellas que nos dejen bastante de sí mismas

De pronto habrá quienes serán olvidados y otros recordados por siempre, y aunque muchas veces no entendamos el por qué, lo único importante es disfrutar el paso de cada persona por nuestra vida.

Marina Abramovic es una serbia que se encontraba realizando la presentación de arte “The artist is present”, o “La artista está presente”, en el museo MoMA de Nueva York en 2010.

Ella estuvo sentada más de 700 horas, esperando a miles de personas para que se sentasen con ella y otorgarles una experiencia única.

Pero sin advertirlo, se acercó quien menos se imaginaba.

Imagínate cómo sería encontrarlo y perderlo, o cómo sería perderlo y reencontrarte con él después de más de dos décadas, eso lo que le pasó a la serbia Marina Abramovic.

Durante 700 horas se mantuvo sentada esperando y recibiendo a miles de personas

Las mismas a las que les otorgó una experiencia única, inesperadamente se acercó alguien que ella jamás hubiera imaginado.

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