“Yo vengo a contar cómo empezó el problema. Fue un disturbio por un pen drive”.

Ezequiel Guillén, detenido el año pasado por el crimen de su vecino Lucas Sánchez, contó así cómo empezaron las diferencias entre ambos que desembocaron en un homicidio el 11 de noviembre de 2020, en Santa Fe, Argentina.

El acusado aceptó esta semana, en un procedimiento abreviado, una pena de 4 años de prisión como autor de un ataque cometido con exceso en la legítima defensa.

Un encuadre que se aplicó porque la víctima portaba un arma de fuego, el tirador había estado internado por una golpiza previa y además relató que recibía amenazas de manera frecuente.

La pena fue acordada entre la fiscal de Homicidios Georgina Pairola y la defensora Edith Guiraudo. En una audiencia que se realizó en el Centro de Justicia Penal, el juez Hernán Postma homologó el abreviado y dictó la sentencia.

Guillén, un joven de 20 años, changarín en el Mercado de Productores y detenido en agosto del año pasado, fue condenado a 4 años de prisión como autor de un homicidio cometido con exceso en la legítima defensa.

Es decir que si bien existió una provocación previa, su reacción fue desmedida. Además, el acusado asumió los delitos de portación y tenencia de un revólver calibre 32 que incautó la policía al detenerlo en una casa de Villa Gobernador Gálvez.

La fiscal explicó que si bien el encuadre inicial fue el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, esa calificación debió cambiarse al menos por el principio de la duda, ante el contenido de los testimonios y evidencias reunidas en el legajo.

Ejecución

El crimen ocurrió el mediodía del 11 de noviembre de 2020 en la zona de Virasoro y Constitución. Lucas Sánchez tenía 26 años y si bien ya no residía en el barrio San Francisquito iba ocasionalmente a visitar a sus familiares.

Ese día se cruzó con Ezequiel, quien pasó en una moto con su novia. Los dos discutieron y Ezequiel terminó efectuándole un disparo en una pierna. Cuando la víctima estaba en el piso le efectuó otro disparo a corta distancia en la cabeza con un revólver calibre 32.

Sánchez quedó tendido en el piso sobre una gran mancha de sangre y con un revólver plateado al costado del cuerpo. Sus allegados lo trasladaron a Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde falleció.

El agresor escapó con su novia en la moto, que fue interceptada por un patrullero en Presidente Perón y Pascual Rosas.

Los policías siguieron a la pareja hacia el norte hasta La Paz y Gutenberg, donde dejaron la moto Guerrero 150 roja y siguieron escapando a pie por la vía.

Entre los numerosos familiares, vecinos y testigos de identidad reservada que declararon en la causa y apuntaron a Ezequiel por su nombre o el apodo de “Vudú”, figura el tío de la víctima, Oscar.

Testigos

El hombre contó que ese día su sobrino había ido a visitarlo y él lo vio “hablando tranquilo” con Ezequiel en la vereda. Entró a su casa y enseguida escuchó que “discutían por algo viejo” que no alcanzó a entender.

Escuchó tres tiros y al salir se encontró con Lucas en el piso y, encima de él, Ezequiel que “le pegaba con el arma”. El hombre dijo que intentó separarlos y se lanzó encima del atacante, pero entonces Ezequiel le efectuó a Lucas otro disparo en la cabeza.

“Ahí lo veo a mi sobrino. Le salía sangre por la boca. Fue un momento muy fuerte. Lo vi chorrear sangre y me descompensé, me tuvieron que llevar al hospital, casi me muero yo también”, contó el hombre, que al ver escapar a Ezequiel advirtió que llevaba un arma en la cintura.

Un testigo de identidad reservada que vivió el conflicto desde el principio contó que aquel sábado llegó Lucas a la casa de su tío, se cruzó a hablar con unos amigos y en un momento pasó “Eze” con la novia.

“Ezequiel entró a la casa, al pasillo de él, y salió enseguida con una pistola en la mano —recordó. Lucas sacó otra arma. Y entonces empezó entre ellos un forcejeo. Salieron uno o dos tiros al aire, Ezequiel le gana de fuerza y le da un tiro al cuerpo. Le tiró otro tiro y se lo quedó mirando. Después sacó una hala del tambor del revólver de Lucas y la puso en su propia arma. Y con esa bala le tiró otro tiro en la cabeza. Creo que le pegó en la sien”.

Por un pen drive

A los cuatro meses de ser detenido, Guillén declaró. Contó que el problema había empezado en marzo de 2020 cuando él invitó a su casa a un hermano Lucas que le robó un pen drive y discutieron por eso.

Indicó que esa noche Lucas y otro hermano lo interceptaron con un revólver y lo sometieron a una golpiza de la que despertó en el hospital. Estuvo internado tres días.

Más adelante lo corrieron con una moto y sufrió un accidente en el que se quebró una pierna. Y desde entonces sufrió permanentes amenazas, según contó, por lo que decidió dejar de vivir en la casa de su madre y comprarse un arma, el 32 usado en el crimen.

Ante este conflicto previo, las amenazas y la constatación de que en el hecho se usaron dos armas, la fiscal solicitó el cambio de calificación que derivó en la pena acordada ayer, con el consentimiento del imputado.

Fuente: La Capital.

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