Cuando una pareja recibe a su bebé es muy común que quieran determinar a quién se parece, muchos familiares intentan descifrar si tiene rasgos de papá o mamá.

A pesar de que cuando los niños son tan pequeños cuesta identificar las características de sus padres, pero siempre hay algunas que se logran apreciar desde su nacimiento.

Lo que le ocurrió a esta pareja es algo muy poco común, ambos son de Nigeria, de raza oscura, y su bebé nació con piel blanca y ojos azules.

Ben y Angela Ihegboro, quienes viven en Londres le dieron la bienvenida a su hija, la llamaron Nmachi.

No esperaban que su pequeña fuera tan distinta a ellos, su caso ha captado la atención de muchos medios de comunicación.

La apariencia de la niña se debe según los expertos a los genes blancos latentes que entraron en las familias de los padres desde hace varias generaciones atrás, se trata de una mutación genética única o albinismo.

Los médicos del hospital de Londres en el que nació Nmachi aseguran que no han descartado que la pequeña sufra un trastorno recesivo que afecta la pigmentación de la piel.

El color de la piel está determinado por aproximadamente 12 genes distintos que controlan la pigmentación o la melanina que produce.

El profesor Bryan Sykes, de la Universidad de Oxford, Inglaterra, escribió en un trabajo de investigación sobre el caso: “Todos somos mezclas genéticas hasta cierto punto y ocasionalmente habrá una convergencia de las versiones pálidas de estos genes en afroamericanos y caribeños de raza negra y blanca. Pero ese no parece ser el caso, los padres son nigerianos son ascendencia blanca poco conocida”.

Cuando la madre de Nmachi la vio estaba feliz de saber que estaba saludable y de haber tenido ese primer encuentro con su bebé, pero se preguntaba cómo era posible que tuviera esas características.

“Sabía que era una bebé milagrosa, pero me preguntaba qué había pasado”, comentó Ángela.

“Es muy raro, tuvimos una rubia en una familia negra, es mi hija, pero no sé por qué es rubia”, dijo el padre de la bebé.

La pareja relató que después del nacimiento se sentaron a mirarla en silencio, él estaba tan sorprendido que cuestionó bromeando si realmente era su hija.

Pero Ben no pone en duda que la bebé sea suya, se rehúsa a considerar la posibilidad de que su esposa le haya sido infiel. “Por supuesto que es mía, mi esposa es fiel. Incluso si no lo hubiese sido la bebé no se vería así.

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