Según una nueva investigación, amar y ser rechazado tiene los mismos efectos que la adicción a la cocaína y la única cura es la abstinencia

Jim Dailakis todavía recuerda cómo se paró bajo el balcón de su novia de entonces.

Sostuvo un reproductor de casetes y puso a todo volumen una canción de George Michael que les encantaba a los dos.

Pero este gesto romántico, no hizo que su primer amor se quedara con él para siempre.

Después de una relación de dos años y medio, recibió una carta de ella diciendo “gracias por todo; tenemos que seguir adelante”.

El primer mes fue terrible, porque cuando terminas con alguien, es como la muerte, pero es incluso peor porque el cuerpo sigue viviendo, sólo que sin ti”.

Esto dice Dailakis, de 41 años, un comediante australiano de Nueva York.

Según una nueva investigación, amar excesivamente a alguien que te ha rechazado tiene un fundamento biológico.

Un estudio publicado en la edición de este mes de Journal of Neurophysiology encuentra que, para aquellos que han sido recientemente rechazados

El cerebro puede tratar al amor como una adicción, ansiándolo de la misma forma que a la cocaína.

El estudio

Helen Fisher, antropóloga y bióloga de la Universidad Rutgers.

Llevó a acabo este estudio junto con otros colegas que analizaron el cerebro de 15 personas que habían sido recientemente rechazados amorosamente.

Todos los participantes habían estado en una relación de aproximadamente dos años

Y no tenía más de dos meses de haber sido abandonados por sus exparejas.

Cada uno tuvo que observar una fotografía de su ex y posteriormente una de alguien desconocido

Mientras miraban las imágenes se les pidió contar de forma regresiva para que las áreas cerebrales no conectadas con la emoción también se activaran.

Los resultados

Los investigadores descubrieron que la actividad más alta durante el experimento.

Se encontraba en el área cerebral que reacciona cuando se posee una adicción profunda a la cocaína.

Es decir, el rechazo de una pareja y el intento que hacemos por superarlo nos genera reacciones psicológicas y fisiológicas reales e importantes.

Padecemos desde dolor físico, ansiedad, apego y dificultad para tomar decisiones cuando alguien que queremos decide alejarse.

A mayor rechazo mayor ansiedad.

Por lo tanto evitar que nos rechacen una y otra vez es la única forma de deshacernos poco a poco de esa obsesión que no nos deja seguir adelante.

Sin llamadas, mensajes, citas, encuentros, ni ninguna otra opción que propicie nuestras súplicas y su repudio.

Entonces podremos sacar de nuestro sistema aquel sentimiento que nos hace creer que aún estamos enamorados.

Como cualquier adicción, el amor también es una dependencia que sólo a partir de la abstinencia podemos superar.

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