Quien quiera salvar su cerebro, hará bien en cuidar el resto de su cuerpo con ejercicio y hábitos de vida sanos en lugar de tragar píldoras de vitaminas, aconseja una nueva guía para la prevención de la demencia.

Alrededor de 50 millones de personas padecen algún tipo de demencia, de los cuales el más común es el mal de Alzheimer, según el informe publicado el martes por la Organización Mundial de la Salud.

Aunque la edad es el principal factor de riesgo, “la demencia no es una consecuencia natural o inevitable del envejecimiento”, dice el documento.

Muchas condiciones de salud y conductas alteran las probabilidades de contraerla, y la investigación indica que un tercio de los casos son evitables, dijo María Carrillo, científica jefe de la Asociación Alzheimer, que ha publicado consejos similares.

Puesto que la demencia es incurable en la actualidad y tantas terapias experimentales han fallado, el enfoque preventivo puede “darnos mayores beneficios en el corto plazo”, dijo Carrillo.

Buena parte de los consejos de la OMS responden al sentido común y repiten lo dicho por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos.

Esto incluye hacer ejercicios; tratar los trastornos tales como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto; llevar una vida social activa y evitar o reducir hábitos dañinos como fumar, comer en exceso o beber demasiado alcohol. Hay escasas pruebas de que estos hábitos ayuden a conservar la capacidad de pensar, pero sabe que favorecen la salud en general, dijo la OMS.

Comer bien, y posiblemente seguir una dieta de tipo Mediterráneo, puede ayudar a prevenir la demencia, dice el documento. Al mismo tiempo, se pronuncia enérgicamente en contra de las píldoras de vitamina B o E, el aceite de pez o los complejos multivitamínicos promovidos para la salud del cerebro porque las investigaciones demuestran que no funcionan.

“En la actualidad no existen pruebas de que estos suplementos reduzcan el riesgo del deterioro cognitivo y la demencia. En realidad, sabemos que en dosis altas pueden ser dañinos”, dijo la doctora Neerja Chowdhary, de la OMS.

“La gente debería buscar estos nutrientes en los alimentos… no en los suplementos”, acotó Carrillo.

La OMS no respalda los juegos y otras actividades que apuntan a mejorar la capacidad de pensamiento. Estos pueden ser útiles para personas de capacidad normal o deterioro leve, pero existen escasas o muy escasas pruebas de sus supuestos beneficios.

Según el informe, no existen pruebas que permitan recomendar los antidepresivos para reducir el riesgo de demencia, aunque sean útiles para tratar la depresión. Tampoco los aparatos para sordos reducen el riesgo de demencia, pero las personas mayores deben someterse a exámenes de pérdida de audición y recibir el tratamiento que corresponda.

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