Cuando se trata de la infidelidad, muchos hemos discutido qué lleva a las personas a serlo.

¿Se tratará de una insatisfacción? ¿Existe un gen “infiel”?

¿Realmente existe la verdadera fidelidad?

Bueno, mientras muchos intentan determinar su origen, un famoso neurocientífico nos trae una respuesta más sencilla: la infidelidad podría ser ocasionada por una carencia de inteligencia.

El neurocientífico colombiano, Rodolfo Llinás, se ha dedicado a estudiar la mayor parte de su vida, uno de nuestros órganos más importantes, el cerebro.

De acuerdo a este científico, la fidelidad está asociada con la evolución y ésta con la inteligencia de ser, por lo tanto, ¿las personas infieles son la más tontas? Podría ser una causa.

Hace unos meses, hizo una entrevista en la que sorprendió a todos por la manera en que relacionó los conceptos de amor, felicidad y fidelidad

Según Llinás, desde un punto de vista neurológico, el cerebro funciona como un sistema cerrado, que solo puede ser “perforado” por los sentimientos.

Incluso relaciona su funcionamiento con el de un ordenador, salvo que el cerebro tiene creatividad y plasticidad, por lo que es capaz de modificarse.

Pero, ¿qué tiene que ver la fidelidad con la inteligencia?

Se trata, básicamente, de un ejercicio que busca la tranquilidad, que pretende asegurar un funcionamiento que se concentre en los verdaderamente importante de la vida.

Porque una persona infiel deberá concentrar gran parte de sus esfuerzos en vivir en la mentira

En la ocultación, y combinar sus sentimientos habituales con los de la culpa por saberse un traidor.

Por contra, aquel que se mantenga fiel tendrá más espacio para afrontar las cuestiones realmente cruciales de la vida

Además, tendrá la seguridad de contar con alguien que siempre le brindará su apoyo, fomentando así su tranquilidad vital.

Los de Llinás no son los únicos estudios que avalan esta idea.

Según Satoshi Kanazawa, experto en psicología evolutiva de la Escuela de Ciencias Económicas de Londres

La fidelidad está siempre más presente en varones con alto cociente intelectual.

Si bien en los albores de la humanidad el hombre solía mantener relaciones polígamas

La evolución ha virado hacia la monogamia buscando la tranquilidad de la que también habla Llinás

Y tan solo aquellos con escasa inteligencia se siguen inclinando hacia la promiscuidad cuando conviven con una pareja estable.

Kanazawa explica también que estos resultados no pueden ser extrapolados a las mujeres

Puesto que ellas siempre se han mantenido más vinculadas a las relaciones exclusivas que a la infidelidad.

En conclusión, aquel nuevo concepto de relaciones que surgió en el Neolítico (la monogamia)

Que buscaba evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual, como estrategia de apareamiento y para garantizar la multiplicación de las colonias humanas y como arma para proteger a la prole

Se revela hoy como un síntoma que denota una personalidad fuerte y únicamente concentrada en lo verdaderamente crucial.

Solo el tiempo y la evolución revelarán si, finalmente, el ser humano vuelve a sus inicios

Y ahondando en el desarrollo de nuevos sistemas de convivencia como el poliamor, termina reimplantando los patrones de conducta que hace milenios regían las relaciones sentimentales.

Aunque, por el momento, tenlo claro: ser fiel no es un sacrificio, sino un síntoma de inteligencia.

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